domingo, 23 de agosto de 2026

Marx ya nos contó Matrix

Por qué la crítica del capitalismo no es cosa del pasado, sino la herramienta para entender el colapso del presente.


¿Por qué leer ahora a Marx, entenderlo y pensarlo es tan importante?

Marx fue de los primeros que, cuando miró al capitalismo, entendió su código fuente. Fue capaz de explicarnos su andamiaje, al que luego vestirían de distintos colores o harían sonar como la música de moda del momento. Sin embargo, su esencia sería siempre la misma: el fetichismo de la mercancía, conseguir que los humanos persigamos el dinero y los bienes como puente a la felicidad, como ese mítico caldero de oro que aparece al final del arcoíris.

El código fuente: Base y Superestructura
Marx lo explica en el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859), el texto donde expone de forma más clara y breve la teoría del materialismo histórico. Allí sostiene que la base económica de la sociedad determina su superestructura política y jurídica. Parte de la famosa frase: "No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es el que determina su conciencia."

Marx detalla lo que denomina Infraestructura (Base) y Superestructura:

· La Base: Son las relaciones de producción (quién es propietario, quién trabaja, cómo se reparte lo producido) y las fuerzas productivas (tecnología, materias primas, conocimientos prácticos). Es el modo concreto en que los humanos nos enfrentamos a la naturaleza para sobrevivir.
· La Superestructura: Son las instituciones (Estado, derecho, sistemas educativos) y las formas de conciencia (religión, filosofía, arte, moral, ideología política).

Esto no significa que tus ideas sean un mero reflejo de tu cuenta bancaria (eso sería vulgar). Significa que las prácticas sociales que realizas a diario para producir tu vida (trabajar, intercambiar, consumir) configuran el horizonte de lo que te parece posible, razonable o incluso verdadero.

Cuando el código se cuela en tu salón
El capitalismo modela tu sentido de la realidad de tal forma que solo puedes ser esclavo de su código. Actualmente, con las nuevas tecnologías de la mano del teletrabajo (que es como Matrix, ya está hasta dentro de tu hogar) o del famoso emprendimiento que todos necesitamos para ser exitosos —y que no es más que tratar de que nosotros mismos nos exprimamos hasta el agotamiento—, nos está llevando a un colapso de agotamiento como individuos y de la Tierra en sus recursos. El filósofo Byung-Chul Han lo explica muy bien en su libro La sociedad del cansancio.

El capitalismo solo crece de forma infinita hasta acabar con su hospedador, como un tumor de cáncer. Y el capitalismo necesita crecer infinitamente.

La mirada ecológica de Saito
En su libro El capital en la era del Antropoceno, el filósofo Kohei Saito nos anima a releer a Marx con una visión más ecológica y decrecentista. Nos propone, para encarar un futuro de escasez de recursos, la idea de decrecer en nuestros hábitos de consumo y vivir una vida más respetuosa con la naturaleza y con nuestro yo animal.

El nuevo villano: el tecnofeudal
Ahora mismo, toda esta necesidad choca de frente con una nueva clase dominante que ha emergido de la globalización. Son muy pocas manos que pretenden dominar el mundo y cambiar nuestra realidad. El economista Yanis Varoufakis los ha definido como tecnofeudales: a ellos les sobran los Estados y la democracia. Son una clase de multimillonarios hiperventilados que vienen a llevarse todo por delante como villanos de Marvel.

Entonces, ¿qué nos queda? ¿Aceptar el colapso? ¿Rendirnos a lo que vendrá y sálvese quien pueda?
Prefiero pensar que a Matrix se la puede crackear desde dentro, convenciendo cada día a alguien más de que escoja la píldora correcta, para que, poco a poco, creemos una gran corriente de personas que con sus pequeños actos ayuden a cambiar la inercia del mundo.

Cuando salgo a dar una vuelta con mi perro por la montaña, quiero creer que somos más los que nos gustaría seguir viviendo en este planeta verde y hermoso que en el desierto de Marte. Por eso, cuando veas a esta gente tan rica, piensa que lo que necesitan es un abrazo que los vuelva humanos otra vez; y que, en vez de ir a Marte, piensen en salvar este rincón único del universo.








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Por qué la crítica del capitalismo no es cosa del pasado, sino la herramienta para entender el colapso del presente. ¿Por qué le...